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Los espeleólogos, además, de conocer técnicas de progresión y seguridad, deberían ser conscientes del impacto que conlleva la práctica de este deporte-ciencia, e intentar minimizarlos al máximo, puesto que cada vez que nos adentramos en una cueva, estamos provocando una alteración en el medio ambiente subterráneo.
Por ello, deberemos poner en práctica unas normas básicas de comportamiento en nuestras incursiones bajo tierra, como son:
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- No tocar las formaciones, y menos si llevamos guantes o manos manchadas de barro.
- Si fuera necesario pasar por encima de coladas estalagmíticas o formaciones, deberemos quitarnos las botas o cubrirlas con cubrebotas limpios. Esta recomendación también es extensible al mono de espeleo, pudiéndose utilizar buzos desechables para transitar por zonas estrechas y limpias.
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- El avance por las galerías debe realizarse siempre por el mismo lugar y en fila de a uno, sobre todo si el suelo está constituido por formaciones o sedimentos sueltos (arenas, arcillas, guano...). Si fuera necesario se debe balizar un recorrido por donde andar, y no salirse de él.
- No tocar ni extraer agua de lugares como gours, represamientos naturales o lagos sin circulación, pues en ellos se están depositando y formando espeleotemas (calcita flotante, formaciones epiacuáticas...). Además, son uno de los lugares más propicios para la vida de especies cavernícolas.
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- La utilización de carburo, como sistema de iluminación no tiene sentido actualmente. A los conocidos problemas que sus restos provocan, cuando son esparcidos por campos, cuevas y simas, se le suma el humo que produce su combustión. Este finísimo hollín se deposita lentamente sobre paredes, formaciones y suelos, ennegreciéndolos progresivamente. Dicho humo es inevitable, aún utilizando boquillas nuevas.
- El empleo de leds, bombillas de bajo consumo o tubos fluorescentes es más que recomendable, en la práctica totalidad de las salidas que hacemos a cuevas, dado que su autonomía supera las 12 h.
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- Debemos retirar todos los residuos introducidos y producidos durante nuestros recorridos subterráneos. Por ello, el montaje de campamentos subterráneos está más que desaconsejado (excepto en caso evidentes, como son grandes exploraciones).
- La existencia de un cierre en una cavidad no es una agresión contra el colectivo espeleológico. Si la cueva tiene una puerta, será porque existen motivos más que suficientes para ello (protección de fauna, patrimonio paleontológico-arqueológico, fragilidad de la cavidad...). Por ello, deberemos respetarlo e informarnos de los mecanismos legales para la visita a esa cavidad.
- Las desobstrucciones producen importantes alteraciones a la cavidad que estamos intentando descubrir, por eso intentaremos reducir estas en lo posible.
- Se deben evitar siempre los grupos numerosos en las visitas a cuevas.
- Respetar y no alterar a la fauna que habitan las cuevas (murciélagos, coleópteros, miriápodos...).
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