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Como aún quedaba algo de tiempo, descendimos otro pozo cercano al anterior por el que llegamos a la cota de la máxima profundidad de esta vía, -557 m., dieciocho metros menos de la reflejada en las topografías anteriores, encontrando en su base un paquete de cigarrillos de la marca Marlboro que probablemente perdería algún explorador del Espeleo Club de Gracia durante sus exploraciones en 1982, o de la Sociedad Espeleológica Lenar, del G. E. Lastrilla y del CADE, durante las que ellos hicieron en 1986.
La siguiente visita a Bernallán la hizo un equipo formado por Antonio, Javi, José Manuel, Alejandro, durante el fin de semana del 14 y 15 de septiembre de 2002.
Los cuatro se dirigieron al caos de bloques bajando directamente por la vía de Cañibano con el propósito de iniciar la desobstrucción del pequeño agujero por donde se perdía todo el aire. Después de muchas horas de picar, apalancar y desescombrar apenas lograron avanzar, pues las herramientas empleadas resultaron ser menos eficaces de lo esperado, por lo que no consiguieron forzar el paso y cruzar al otro lado.
Desanimados y muy cansados por las 12 horas de trabajo empleadas en esa jornada, el regreso al exterior fue muy penoso, invirtiendo 9 horas en lo que habitualmente solo lleva tres o cuatro.
El fin de semana del 19 y 20 de octubre, Antonio, Javi y Cata vuelven a Bernallan con la intención de franquear definitivamente el paso que promete la conexión con las Pasadas.
En esta ocasión las herramientas empleadas funcionan casi a la perfección, pero mas lentamente de lo que se tenía previsto, por lo que tras otro montón de horas haciendo de topo, tampoco consiguieron franquear el paso dejándolo, eso si, "a punto de caramelo" para la siguiente intentona.
El intento de conexión se planeó para el puente de Noviembre, del 25 de octubre al 3 de noviembre, fechas en las que nos reunimos en el Camping Lunada, Antonio, Arancha, Dirk, Elia, Fernado, Javi, Julio, Josechu, Juanma, Li, Nacho, Menchu, Paco y Pedro
El día 26 muy temprano hicimos el recuento de material necesario para instalar la Sima de las Pasadas mientras descendíamos por ella, y lo distribuimos en las sacas que cada uno de los miembros del equipo formado por Arancha, Elia, Fernando, Julio, Josechu, Juanma, Nacho y Paco, iría bajando.

Antonio, Dirk y Javi, llevando como material de comunicación pitos e incienso, entraron por Bernallán con la idea de completar la desobstrucción antes de las 9 de la noche, pues fue la hora que fijamos para iniciar las operaciones de localización entre ambos equipos, empleando señales acústicas y olfativas.
El grupo de las Pasadas, que comenzó el descenso a las 12 del mediodía, se encuentra con el inconveniente de la escasez de cuerda para llegar al fondo, y no le queda otro remedio que asumir riesgos, progresando por los meandros desfondados que enlazan los pozos sin instalar pasamanos y con muchos metros de caída bajo los pies. Gracias a esto alcanzan la base de los pozos muy cerca de las 9 de la noche. ¡La cuerda que les sobra no llega a los 10 metros en 550 metros de instalación!. Una vez reunidos todos los componentes de grupo, fueron hacia el caos de bloques de la zona norte y esperaron ver, escuchar u oler al otro equipo durante el tiempo previamente acordado.

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