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Página 1 de 3 Durante el fin de semana del 3 y 4 de marzo de 2007, un grupo de exploradores fue a San Roque de Riomiera para continuar la exploración donde la dejaron Juancho y Lolo el finde de la nieve.
Leamos el relato que hizo Alfredo sobre lo acontecido antes, durante y después de la visita a la Ca32.
"... La cosa empezó mal, porque el Josechu, el Juanma, el Lobato, el Lolo y el otro Juancho, pusieron excusas de lo mas dispares. De los demás no digo nada; el espeleomembrillo se quedó en casa descojonando el foro, solo para boicotearme y Javi Gallego se había dispersado.
Adolfo, Antonio y yo, dormimos en nuestra suite de la ermita de San Roque. Lo de "dormimos" es un decir, porque les ha dado a los lugareños por salir de marcha y cuando vuelven a las tantas de la madrugada, se paran en la ermita y tocan el claxon para a continuación salir quemando ruedas... Total; que no pegamos ojo.
A una hora muy temprana, Antonio nos despierta y empieza..., - que si vámonos, que si hay que llegar pronto -... y nosotros ni puñetero caso. Adolfo y yo, que habíamos urdido un contubernio republicano en su contra, después de tomarnos un cafetito y con la excusa de que no teníamos agua, le liamos para bajar a un bar a comprarla. Todo cerrado a esas horas. A esas horas, por Calseca solo está despierto el gallo y ...Antonio.
Bueno, pues como estaba cerrado en San Roque, y Adolfo y yo no queríamos irnos al agujero sin tomar otro café, nos subimos a la finca de Miguel Ángel y Mercedes, que ellos seguro que tienen agua. Una vez allí, resulta que la parejita tenían montada una reunión de contratistas y constructores sobre las obras de su cabaña y nos dieron las tantas. No acaba ahí la cosa, porque como Antonio también se ha hecho terrateniente, lía a los constructores del Miguel Ángel, para que le hagan un presupuesto para arreglar su cabaña. Hala, todos hasta la antena a seguir perdiendo el tiempo. Adolfo y yo no. Adolfo y yo nos tomamos dos cafetitos en el Casa Setién, que a esas horas ya estaba abierto, y otro con Merche en el Camping Lunada. En resumen, mañana de cafés y de fincas, que para eso somos hacendados.
Traslado desde la antena hasta C’a Cipriano para subir a Bordillas y por fin arrancamos a las tantas, porque ellos y ella sostienen que se tarda menos en bajar desde la antena hasta C’a Cipriano y subir por Bordillas que, como yo sostenía y sostengo aún, subir por el camino viejo de Bernallán, o mejor aún desde el Collado de la Espina, y ¡hala! todo cuesta abajo.
Es de ley comentar, que únicamente me endiñaron la taladradora ( y además sin batería ), porque estoy muy mayor y padezco de la espalda. Yo para no despreciar su sacrificio, me dejo querer..., por supuesto.
La Merce se puso el uniforme feminista nada mas empezar a subir y ya nos fue dando el cante toda la subida sin que se le acabase el fuelle. Y es porque no nos entiende. ¿De que van a hablar cuatro tíos en el monte y mas éste año, que de fútbol podemos hablar poco porque el Madrid va fatal?. Pues está claro para todo aquél al que preguntes, que hay que hablar de tías. Pues bueno, está claro para todo el mundo, menos para ella. Y eso que el Miguel no abrió la boca en todo el camino. Pero claro, como éramos tres contra ella, nos crecimos, y la triple A, Antonio, Adolfo y Alfredo, todo el rato poniéndolas a parir en general, a ellas...
Con éstas llegamos al agujero... La triple A en cabeza y la parejita de coche escoba. No llevo agua porque me han dicho los otros de la A, que llevan ellos. No llevo una mala driza, porque se supone que voy con los buenos, con los machazas. Los aparatos y dos míseros mosquetones, que no acabo de fiarme yo de éstos.

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